28 Noviembre 2017

La energía que necesita la América Latina del futuro

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¿Sabías que entre 2011 y 2030 el consumo de electricidad en América Latina y el Caribe crecerá un 80%, y que solo en Centroamérica el crecimiento será de más del 120%? El aumento demográfico de la región conllevará a un incremento en el uso de aparatos electrodomésticos y eléctricos, lo que, sumado a una mayor actividad industrial, disparará la demanda de energía ¿Cómo cubrirla de manera sustentable y que no agudice los efectos que ya se sienten en la región por el cambio climático? Dos palabras: energías renovables.

Países como Brasil, Chile, México, Perú y otros, miembros de la Alianza de Energía y Clima de las Américas ya han iniciado el cambio hacia una economía menos intensa energéticamente, aprovechando sus abundantes recursos renovables y buscando aumentar su eficiencia económica mientras reducen sus necesidades de inversión en infraestructura energética.
 
¿Qué relación existe entre pobreza y energía?

Existe una relación muy importante entre vulnerabilidad energética y pobreza, que va más allá del acceso al servicio eléctrico. Casi medio millón de hogares chilenos (15,7% de la población) invierte más del 10% de sus ingresos en calefacción, iluminación y cocción de alimentos.

Este gasto supone dejar de cubrir otras necesidades básicas, y expone a estos hogares, al usar medios energéticos de baja calidad como queroseno, parafina o leña para calentarse, a contaminar el interior de sus casas y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias, en particular en ancianos y niños pequeños. Estudios estiman que, en invierno, el 94% de los hogares chilenos tienen una temperatura por debajo de los 20 grados Celsius. Y según estadísticas de la Comisión Nacional de la Energía, el 24% de la energía en Chile se produce a partir de la quema de madera, sobre todo para la calefacción y la cocción. 

¿Cuáles son los principales desafíos que Chile enfrenta en el sector energía?

Chile ha venido trabajando en los últimos años para abordar los desafíos clave para el sector como el aumento de la seguridad de suministro, la competencia y la asequibilidad en el tema de energía. Esto se ha logrado a través de reformas, por ejemplo, en las subastas para las licitaciones, en la transmisión de los servicios eléctricos y también en la equidad tarifaria. Sin embargo, aún existen retos estructurales, como los cambios en el sistema regulador, la intermitencia de las energías renovables y las consecuencias del cambio climático.

Uno de los principales desafíos es dar seguimiento a los objetivos y lineamientos estipulados en la Política Energética 2050, que busca el desarrollo energético sostenible del país. Asegurar el cumplimiento de sus metas a corto, mediano y largo plazo e impulsar a Chile en la planificación y operación del sistema eléctrico es crucial. En este marco, Chile ha mostrado un gran compromiso en posibles intercambios bilaterales de electricidad con países como Perú y Argentina.

Otro problema es el marco regulatorio para la distribución de electricidad. Chile aún necesita hacer reformas importantes para poder aprovechar las oportunidades que brindan los cambios tecnológicos como las redes inteligentes y así mejorar su eficiencia energética. En la actualidad, el consumo per cápita de energía en Chile es el doble del promedio de América Latina y la intensidad energética de las últimas dos décadas es casi el doble del promedio de los países de la OCDE.

¿Cómo le va al resto de la región? ¿Qué desafíos existen en países como Argentina, Colombia o México?

Los principales retos a los que se enfrenta el sector energético en América Latina y el Caribe son varios, pero podemos mencionar los siguientes:

  • Gran aumento de los niveles de urbanización y concentración económica, y su consecuente impacto en el suministro de energía y en la calidad del aire;
  • Aparición de nuevas tecnologías disruptivas (energías renovables, sistemas y redes inteligentes, infraestructura de medición, sistemas almacenamiento y otros), que impulsarían la rápida transformación del modelo actual de prestación del servicio de energía y que requieren mayor conocimiento técnico;
  • Cambios en los patrones de los mercados energéticos mundiales (como el exceso de oferta de petróleo) con implicaciones para la seguridad energética, el comercio y el costo de la energía;
  • · Aumento del impacto del cambio climático en el suministro de energía y la seguridad energética (como la hidrología, daños a la infraestructura energética por condiciones climáticas extremas, etc.), y los compromisos políticos para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero;
  • Aumento de las restricciones financieras. El financiamiento de infraestructuras energéticas seguirá siendo un reto, y serán necesarios instrumentos de financiamiento innovadores como garantías, seguros climáticos, etc. para abordar los nuevos retos de carácter multidimensional.

Chile ha tomado la iniciativa, conjuntamente con otros países como Colombia o México, de abordar los nuevos escenarios a los que deberá enfrentarse el mercado energético. Por ejemplo, algunas de las principales prioridades de la Agenda Energética 2014-2018 son: reducir los precios de la electricidad (que en la licitación de suministro de 2017 han caído un 75% respecto al 2013), mejorar la competencia al ampliar el número de generadores en el mercado, y apoyar el desarrollo de una industria de energías renovables fuerte, aumentando así la competitividad.

¿Es realmente posible lograr que el 70% del consumo de energía en Chile provenga de fuentes renovables antes del 2050?

La capacidad instalada de ERNC alcanzó el 16% a junio de 2017, y se espera que alcance para finales de este año el objetivo del 20% establecido para 2025, es decir, ocho años antes a lo establecido en la Ley de Energías Renovables. Este importante antecedente pone a Chile en la dirección correcta para lograr el 70% del suministro con energías renovables.

Además, Chile es el primer país de Sudamérica en implementar un impuesto sobre el carbono, que se aplicará en 2018. El Banco Mundial, a través de la Alianza de Preparación para los Mercados de Carbono (PMR en inglés), ha apoyado al Gobierno de Chile mediante el diseño de sistemas de medición, reporte y verificación, entre otros.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2017/11/21/america/1511292072_038087.html

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